En un futuro cercano, un algoritmo calcula la probabilidad de que una persona cometa un crimen. No hacen falta pruebas, basta una puntuación de riesgo demasiado alta
Sara regresa a casa tras asistir a una conferencia en el extranjero cuando varios agentes de la Administración de Evaluación de Riesgos la detienen en el aeropuerto. Un algoritmo, alimentado con datos obtenidos de sus sueños, ha determinado que representa un riesgo inminente para la persona que más quiere: su marido. Aunque no ha cometido ningún delito, deberá permanecer veintiún días en un centro de retención hasta que su índice de riesgo vuelva a ser aceptable.
Lo que al principio parece una medida tempora pronto revela su auténtica naturaleza. El incumplimiento de unas normas tan estrictas como cambiantes alarga su estancia, mientras la separación de su familia, la incertidumbre y la lógica implacable del sistema van estrechando el cerco a su alrededor. Cuando la sospecha pesa más que los hechos, recuperar la libertad ya no depende únicamente de los propios actos.