Viaja entonces a Japón por primera vez para realizar una suerte de peregrinaje exterior e interior por bellos santuarios, templos escondidos y paisajes sagrados para conocer e incorporar a su propia existencia las tradiciones de sus ancestros. Así, durante todo un año recorre la Tierra del Sol Naciente a través de sus cuatro estaciones: el verano ardiente de Kioto, el otoño misterioso de Tokio, los inviernos nevados de Hokkaido y la primavera en flor de Osaka. Cada capítulo de este inclasificable libro de viajes y memorias combina reflexiones íntimas, escenas cotidianas e historias sobre los yokais, los kamis, las distintas deidades y los rituales milenarios de su pueblo: las danzas de Obon para los difuntos, los omikuji que predicen el futuro, los amuletos omamori, las mil grullas de papel del senbazuru, las zorras mágicas kitsune, los bromistas tanuki, la gélida yuki onna o los kodamas que susurran en la espesura.