Muyu, un joven de diecisiete años procedente de un pequeño pueblo, ha llegado a Pekín persiguiendo el sueño de un porvenir más próspero. Sin embargo, la vida en la ciudad, donde trabaja con sus amigos para un falsificador de documentos, es un precario equilibrio en el que la lucha y la resignación compiten con la ilusión y el anhelo de algo mejor. Los chicos observan su callejón desde la azotea de una casa baja que comparten en las afueras de la ciudad, juegan a las cartas, beben cerveza y hablan de sus aspiraciones, aunque en realidad no esperen nada más que la promesa de un futuro que no termina de vislumbrarse en medio de ese monstruo creciente de cemento y cristal.