En febrero de 1923, al tiempo que terminaba las Elegías de Duino, Rainer Maria Rilke compuso en un rapto los Sonetos a Orfeo, culminación del ciclo que había empezado diez años atrás con aquel libro, una de las aventuras poéticas más intensas y estimulantes de la modernidad. Si las elegías concluían con una aceptación radical de la finitud y condición efímera del ser humano, en los sonetos Rilke vuelve la mirada a Orfeo como dios de la poesía y punto de partida de un nuevo credo vital. El mito del primer cantor, que descendió a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice, fracasó en su empeño y fue luego despedazado por las ménades, se convierte para el poeta moderno en la metáfora de la reinserción de la humanidad en la placenta de la naturaleza, gracias a la cual ya no hay un más acá y un más allá, sino un solo ámbito salvado por el canto. Como ya hicieran con las Elegías, Adan Kovacsics y Andreu Jaume han realizado una nueva y escrupulosa traducción de los sonetos, añadiéndoles abundante material complementario para entender la obra, desde las cartas de la época hasta otros poemas esbozados o descartados, así como los fragmentos de Ovidio que inspiraron al autor.