Triste no es la palabra exacta es un libro sobre la memoria, la ausencia y el intento siempre incompleto de conocer y comprender a quienes amamos. A partir del hallazgo de una caja con diarios, fotografías y cartas, el protagonista emprende un recorrido fragmentario por la vida de su madre. Leer los restos del pasado se convierte, para él, en una forma de volver a encontrarla y, al mismo tiempo, de buscarse a sí mismo.
Como el movimiento de la memoria, el relato avanza entre lo que emerge y lo que se pierde en el silencio: recuerdos que se iluminan y zonas que permanecen en la sombra. Gabriel Abreu construye un delicado rompecabezas donde conviven documentos reales y ficción, intimidad familiar e imaginación, explorando con sensibilidad los vínculos, la pérdida y el paso del tiempo.